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    Novedades del producto

    [funcionalidad] Gestión de gastos compartidos con reparto automático

    Gestionar los gastos compartidos suele ser un dolor de cabeza. Entre quien paga, quien se olvida, quien necesita “ajustar cuentas” y las pequeñas tensiones que se acumulan… acabas anotando todo a mano o tirando la toalla.

    Por qué esta funcionalidad

    Gestionar los gastos compartidos suele ser un dolor de cabeza. Entre quien paga, quien se olvida, quien necesita “ajustar cuentas” y las pequeñas tensiones que se acumulan… acabas anotando todo a mano o tirando la toalla. Y sin embargo, en una pareja, un piso compartido o una familia, los gastos compartidos forman parte del día a día.

    Con el reparto inteligente de gastos de Boney, todo se vuelve simple, fluido y justo, sin necesidad de sacar la calculadora ni hacer una transferencia bancaria.

    Qué te permite hacer

    Cada vez que alguien añade un gasto a un presupuesto compartido, puede indicar quién está implicado y cómo debe repartirse. Boney calcula automáticamente quién debe qué a quién, teniendo en cuenta todos los gastos del grupo, pasados y presentes.

    No hace falta reembolsar nada a mano, todo se equilibra con los gastos siguientes. ¿Y si un gasto solo afecta a una persona? Sin problema: queda registrado para el seguimiento, pero no genera ninguna deuda.

    Ejemplos de uso

    Imagina a Léa y Lucas, una pareja con un presupuesto compartido. Léa paga 100 € por una salida. El reparto previsto es 60/40: Lucas deberá automáticamente 40 € a Léa.

    Más tarde, Lucas paga 20 € por una compra personal. Como es el único implicado, el gasto aparece en el historial pero no genera ninguna deuda.

    En un piso compartido, Clara, Emma y Jules se reparten una factura de electricidad. El reparto es 40/40/20. Sin problema, Boney se adapta y ajusta el saldo de cada uno en consecuencia.

    Incluso quienes usan la app en solitario se benefician: Hugo usa un presupuesto personal para seguir sus gastos profesionales, sin reparto, pero con la misma lógica de trazabilidad.

    Qué ganas

    Se acabó el “¿cuánto te debía ya?”, las hojas de cálculo y las aplicaciones aparte para repartir gastos. Con el reparto inteligente:

    • Todo está en un solo lugar, claro y transparente
    • Cada persona ve su saldo en tiempo real, en su propia moneda
    • Los gastos personales y compartidos conviven sin confusión
    • Los saldos se ajustan automáticamente con cada gasto nuevo

    Y sobre todo: cada uno puede contribuir a su manera, sin preocuparse por “cuándo” o “cuánto”.

    Cómo funciona

    Al añadir un gasto, indicas el importe, quién ha pagado, a quién beneficia y cómo se reparte (a partes iguales o de forma personalizada). Boney se encarga del resto:

    • Registra el gasto
    • Reparte automáticamente los importes
    • Recalcula las deudas entre los miembros
    • Actualiza el saldo de cada persona

    ¿Eres el único beneficiado? No te preocupes, aparece en tu historial, pero no genera ninguna deuda.

    Y todo esto sucede sin que tengas que confirmar nada.

    Y esto es solo el principio...

    El reparto inteligente de gastos es más que una herramienta: es una nueva forma de abordar la gestión financiera compartida, sin fricción.

    Esta base abre la puerta a muchas más funciones: entender mejor a dónde va tu dinero, ajustar las contribuciones o analizar los hábitos de gasto del grupo. Te libera de los cálculos para que puedas centrarte en lo que de verdad importa: vivir juntos, con sencillez.

    Para quién es esto

    El reparto inteligente es útil en todos los escenarios clásicos de la vida compartida:

    • Parejas (compra, facturas, viajes)
    • Compañeros de piso (alquiler, internet, suministros, artículos compartidos)
    • Viajes entre amigos (transporte, alojamiento, actividades)
    • Familias (gastos compartidos recurrentes, compras conjuntas)

    Buenas prácticas (para mantener la calma y la equidad)

    1. Acuerda qué es “compartido” frente a “personal”. Un límite claro evita el 80 % de los conflictos.
    2. Mantén las categorías simples (compra, facturas, salidas). Demasiado detalle genera fricción.
    3. Usa repartos personalizados cuando la realidad no es 50/50 (ingresos distintos, alguien usa algo más).
    4. Revisa los saldos una vez por semana o por viaje, no después de cada gasto.

    Preguntas frecuentes

    ¿Hay que ajustar cuentas después de cada gasto?

    No. La idea es mantener un saldo continuo para poder ajustar cuentas cuando tenga sentido (cada semana, al final de un viaje, a fin de mes).

    ¿Y si alguien no se ha beneficiado de un gasto?

    Puedes definir quién se beneficia. Si alguien no se ha beneficiado, no se le cuenta en el reparto.

    ¿Podemos cambiar el reparto más tarde?

    Sí. Editar un gasto actualiza los saldos, así que el historial se mantiene coherente.

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